Hiperlaxitud en niños: ¿cuándo debemos preocuparnos?
La hiperlaxitud en niños puede observarse cuando algunos niños pueden mover sus articulaciones más allá del rango esperado para su edad: doblan los dedos hacia atrás, hiperextienden los codos y las rodillas, se sientan en posiciones muy flexibles o pueden tocar el suelo con las manos sin doblar las rodillas. Esto se denomina hipermovilidad articular y comúnmente se conoce como “hiperlaxitud”.
Aunque ambos términos se utilizan muchas veces como sinónimos, no son exactamente lo mismo. La hipermovilidad articular describe principalmente un rango de movimiento mayor al esperado, mientras que la laxitud articular se refiere al grado de movimiento o desplazamiento de una articulación, particularmente aquel relacionado con sus estructuras estabilizadoras.
La hipermovilidad articular es frecuente durante la infancia y, en muchos niños, corresponde simplemente a una característica fisiológica que no produce problemas.
¿Cuáles pueden ser otras causas de hiperlaxitud en niños?
- Trastornos hereditarios del tejido conectivo, como algunos tipos de Síndrome de Ehlers-Danlos (ED). Estos pueden asociarse además a características de la piel, cicatrices anormales y afectar a otros órganos según el tipo de ED.
- Enfermedades neuromusculares, en las que la hiperlaxitud puede ser consecuencia de debilidad muscular o de alteraciones de músculos, tendones y estructuras que estabilizan las articulaciones. Algunas miopatías congénitas y distrofias musculares pueden presentar hipermovilidad articular como una de sus manifestaciones.
- Trastornos de hipermovilidad, cuando existe hipermovilidad acompañada de síntomas musculoesqueléticos, como dolor, lesiones o inestabilidad articular.
- Más raramente, puede formar parte de otros trastornos genéticos o del desarrollo.
¿Cuándo es importante consultar?
La presencia de hiperlaxitud por sí sola no significa que un niño tenga una enfermedad. No obstante, cuando la hiperlaxitud se acompaña de otros síntomas o signos, puede ser parte de una condición que requiera de evaluación médica:
- Retraso en adquirir los hitos motores acorde a su edad de desarrollo.
- Dificultades para correr, subir escaleras, levantarse del suelo o saltar.
- Caídas frecuentes.
- Fatiga con facilidad.
- Dolor articular.
- Alteraciones en la marcha.
- Pérdida de habilidades motoras que ya había adquirido.
- Deformidades de la columna o de los pies.
- Antecedentes familiares de enfermedades neuromusculares.
La evaluación de un niño con hipermovilidad debe incluir, además del examen musculoesquelético, una valoración neurológica y neuromuscular cuando los antecedentes o el examen clínico así lo sugieran.