¿Qué es la escoliosis en niños?
La escoliosis en niños es una curvatura anormal de la columna vertebral que, además de desviarse hacia un lado, suele acompañarse de una rotación de las vértebras. Se considera escoliosis una curvatura de 10° o más, medida mediante radiografía de columna total.
En niños y adolescentes, la causa más frecuente es la escoliosis idiopática, especialmente durante la adolescencia. En estos casos no se identifica una causa específica y se cree que participan factores genéticos y relacionados con el crecimiento.
Sin embargo, no toda escoliosis es idiopática. También puede deberse a una malformación de las vértebras (escoliosis congénita) o estar relacionada con enfermedades neurológicas o musculares (escoliosis neuromuscular).
¿Cuándo puede estar relacionada con una enfermedad neuromuscular?
Una escoliosis puede ser la primera manifestación de una enfermedad neuromuscular que aún no ha sido diagnosticada. Algunas enfermedades que afectan los músculos, los nervios, la médula espinal o el control del movimiento pueden producir debilidad o un desequilibrio de la musculatura que sostiene la columna.
Entre ellas se encuentran la atrofia muscular espinal (AME), las distrofias musculares, como la distrofia muscular de Duchenne (DMD), algunas neuropatías, entre otras condiciones.
Escoliosis en niños: ¿cuándo solicitar una evaluación neurológica?
Cuando existen otros signos motores o neurológicos es importante realizar una evaluación neurológica completa, además de la evaluación traumatológica u ortopédica. Los signos de alerta para consultar son:
- Presencia de debilidad muscular.
- Caídas frecuentes.
- Dificultades para correr o subir escaleras.
- Marcha en puntas de pies.
- Pérdida de habilidades motoras.
- Alteraciones de la marcha.
- Escoliosis que progresa rápidamente.
¿Cuál es el tratamiento de la escoliosis?
El tratamiento depende de la causa, la magnitud de la curva, la edad y el crecimiento restante del niño o adolescente. En general, lo realizan traumatólogos y fisiatras y puede incluir seguimiento clínico radiológico, ejercicios de kinesiología, uso de corsé y, en determinadas situaciones, cirugía indicada por un experto en columna.